Bala nos cuentan su gira australiana tras su paso por MW

Insultantemente jóvenes, Anxela Baltar y Violeta Mosquera acostumbran a descargar toda su rabia generacional al frente de Bala, un dúo que combina stoner, metal, grunge y noise sucio heredero del movimiento riot grrrl. Una arrolladora presencia escénica que ha cautivado a numerosos promotores internacionales a su paso por Monkey Week Son Estrella Galicia. Hablamos con la guitarrista y vocalista Anxela Baltar sobre la gira Australiana que las gallegas consiguieron en una de las ediciones pasadas del festival. También sobre su próximo salto a Colombia, pues en unos meses estarán actuando en el multitudinario Rock al Parque tras haber sido seleccionadas junto a Quentin Gas y Los Zíngaros en la pasada edición de Monkey Week Son Estrella Galicia por uno de sus programadores, Chucky García, delegado invitado en 2017 a Monkey Brain. Una historia de canguros y Rock & Roll.

¿Qué espera Bala de un festival con formato showcase como puede ser Monkey Week?

Sinceramente no esperábamos gran cosa porque es lo que solemos hacer. Aterrizamos en Monkey Week la primera vez hace unos años sin grandes pretensiones. Sabíamos que podrían ser conciertos importantes, ya que hay bookers y mucha gente de la industria musical presenciando esas actuaciones, pero nuestra intención era simplemente hacer mucho ruido y pasarlo bien, como siempre. Por suerte nos surgieron grandes oportunidades, pero nuestra actitud fue la misma que en cualquier otro concierto o festival.

Habéis estado varias veces en Monkey Week. ¿Cómo definirías vuestra evolución a través del desarrollo de varias ediciones del festival?

Llegamos el primer año con muchísimas ganas ante un festival que ya conocíamos y admirábamos. Ofrecimos tres showcases y lo pasamos de maravilla. Recordamos con especial cariño el concierto en la Sala X a las dos de la mañana aproximadamente, con un llenazo absoluto y una grandísima energía en el público. Si esta edición ya fue inolvidable, la siguiente superó todas nuestras expectativas. Tras tocar por la tarde en una sala, una experiencia de nuevo brutal, terminamos cerrando por la noche el escenario principal de la Alameda ante miles de personas. Esto último fue de casualidad, pues lamentablemente una banda tuvo que cancelar su actuación por motivos de salud. Es difícil explicar lo que supuso para nosotras ese concierto y cómo nos sentimos ante tanta gente.

¿Cómo surgió vuestro primer fichaje para ir de gira por Australia?

Tras el primero de los tres conciertos que dimos en el festival en 2016, un hombre con sombrero de cowboy y un traje que recordaba a Elvis Presley en sus mejores tiempos (era James Young, delegado invitado a Monkey Brain N. del R.). El tipo se nos acercó y nos dijo que le habíamos fascinado y que nos llevaría a Australia. Entre risas y sin pensar mucho en la seriedad ni en el futuro de aquellas palabras, le dijimos que iríamos encantadas. Para nuestra sorpresa, acudió también a los otros dos conciertos y su emoción con la idea de llevarnos (y la nuestra) fue en aumento. A pesar de que no sabíamos si aquello quedaría en una simple anécdota o si saldría adelante (nos inclinábamos más por lo primero), resultó ser totalmente cierto. A las pocas semanas recibimos un correo con el planning hecho: ciudades, fechas etc. El sueño estaba más cerca y finalmente se cumplió.

¿Nos cuentas detalles sobre esa gira?

La verdad es que es difícil de explicar con palabras. Justo ahora se está cumpliendo un año de ese viaje y lo conservamos de una manera muy nítida en nuestra cabeza. Fue onolvidable. Tras varios conciertos en Japón, llegamos a Australia para descubrir que aquello era el paraíso del rock n’ roll. Pasamos una noche en Brisbane y otra en Sidney y desde el primer momento fue absolutamente épico, pero lo mejor estaba todavía por llegar. En Melbourne dimos cuatro conciertos cuatro días seguidos. Tras dos primeras fechas en salas, la tercera tuvo lugar en el Cherry Rock, un festival que se celebra cada año en la calle AC/DC, un dato ya bastante revelador. Allí tuvimos la oportunidad de tocar con bandas que admiramos (The Dwarves, Nashville Pussy, Brant Bjork) y conocer a un montón de artistas personalmente. Ojalá podamos volver algún día. Nos sentimos como en casa.

A nivel de proyección y desarrollo de la banda, ¿cómo afectó este salto a las Antípodas?

Pues fue un dato que a todo el mundo le llamó muchísimo la atención, porque no es un lugar al que los grupos suelan ir a tocar habitualmente, desde luego. A nosotras mismas nos daba la impresión de que era imposible y no sabíamos muy bien qué más podría pasar después de aquello. Pero desde allí nos surgió otra grandísima oportunidad. Gracias a que el gran Brant Bjork nos vio y le gustamos, tocamos en el festival Stoned & Dusted (en desierto de Joshua Tree, California), pues él mismo nos propuso para esta edición. La mayoría de las veces no lo sabes, pero estando en el lugar adecuado en el sitio adecuado, se pueden abrir muchísimas puertas. Por eso no hay que parar de moverse.

Siguiente salto con el trampolín Monkey Week: ¿cómo surgió vuestro fichaje para actuar en breve en el Festival Rock al Parque de Colombia?

Tras nuestro concierto cerrando el escenario principal de la Alameda en 2017, se nos acercaron varias personas a darnos la enhorabuena. Algunos bookers, otros responsables de sellos discográficos. Se juntó una buena cantidad de gente, estábamos alucinadas. Chucky García, el responsable del Rock al Parque no estaba en aquel momento, pero sí bastantes conocidos suyos que le escribieron recomendándonos para su festival. Poco después tuve la oportunidad de conocerle y hablar con él en Bilbao cuando estuve en el BIME y ya empezamos a ver que igual de nuevo algo que parecía imposible podría volver a cumplirse.

¿Qué esperáis de vuestro viaje a Colombia?

No sé muy bien qué deciros al margen de lo habitual. Pasarlo genial, conocer a mucha gente, profesionales del sector y no profesionales, gustar al público y hacer todo el ruido que podamos. Si surge algo más allá de todo eso, bienvenido sea.

¿Hasta qué punto una banda como Bala tiene interés real en desarrollar una carrera fuera de Europa?

Nuestra prioridad desde luego es tocar fuera de la península, organizar giras por distintos países y quizás algún día poder acompañar a alguna banda más grande. Veremos cómo va evolucionando todo, porque ahora queremos centrarnos en hacer un nuevo trabajo con calma, y después gestionaremos nuevas giras y conciertos lo más lejos que podamos.

¿Tenéis algún plan para ello? ¿Distribución de vuestros discos fuera, tener algún agente que os trabaje giras y festivales fuera, ayudas para desplazamientos etc?

De momento haremos temas nuevos. Entre tanto comenzaremos a gestionar todas estas cosas. De momento seguimos con nuestra oficina de siempre y nuestro sello, Matapadre, pero efectivamente la idea es editar fuera y buscar alguna oficina de apoyo en otros países para ayudarnos con todo esto. En cuanto a las ayudas para desplazamientos, el año pasado sí solicitamos algunas. Siempre es recomendable estar al tanto de estas convocatorias porque pueden ser de gran ayuda para afrontar los gastos de los viajes cuando el caché no es suficiente.

Imagina a una banda joven que no tenga vuestra experiencia y que acabe de actuar en un festival de showcases donde hay ojeadores y bookers. ¿Qué consejo les darían antes, durante y después de su actuación?

Durante la actuación, que sean como son cuando esos ojeadores y bookers no están mirando. No sé al resto, pero a nosotras siempre nos ha ido bien así. La autenticidad se aprecia y se percibe. Vivimos cada concierto al 100%, sin pensar quién estará al otro lado.Y sobre el antes y después, realmente lo mismo. Que sean ellos mismos y por supuesto que estén dispuestos a tocar y a moverse. Cuando un grupo quiere ir en serio con esto también tiene que ser consciente del esfuerzo y sacrificio que conlleva y de la parte menos divertida del asunto: horas de ordenador, de furgoneta, perder dinero a veces  etc. En mi opinión cada grupo tiene que actuar en consecuencia a lo que quiera conseguir en cada momento. Hay bandas que no quieren salir del local, otras que solo quieren editar en cassette y tocar en okupas o centros sociales, otras que aspiran a llenar estadios. Todo es muy respetable. Simplemente hay que saber lo que se quiere alcanzar y esforzarse para conseguirlo.

¿Es posible dar el salto fuera del país?

Es posible con esfuerzo y ganas. Cuando estás convencido de que tu propuesta puede funcionar y tu propósito es mostrarla fuera, creo que tienes que darlo todo para conseguirlo y a la vez no perder la esencia de la que surgió todo.

¿Y dónde está el futuro de la música?

Hablando de industria desde el punto de vista de un grupo, creo que hay que saber aprovechar las oportunidades que las tecnologías han ido instaurando (streaming, plataformas,…etc) pero no dejarse llevar demasiado para no perder la identidad.