BRANQUIAS JOHNSON

Blues infecto con grasa como para hacer resbalar a un elefante. Lo del este malagueño es otra vuelta de tuerca al espíritu cazalloso y mugriento del mítico sello Crypt Records (léase Oblivians, The Gories, New Bomb Turks y lindezas de este pelaje). One man band de grandes hechuras, Branquias Johnson factura una mezcla de garaje-punk, blues lo-fi y psych-rock sucio y primitivo muy en la onda de clásicos del calibre de Hasil Adkins, Link Wray, The Sonics, The Trashmen, The Cramps o Bob Log III. Haciendo gala de una voz cavernosa como pocas y una base rítmica digna de los simios evolucionados de Kubrick, este guerrillero del rock de armas tomar lleva tiempo prodigándose por garitos infectos impregnando a sus acólitos (que cada vez son más numerosos) de una mixtura repleta de pasión y descaro, una receta digna de un auténtico anti héroe del punk estatal. Cortes como ‘Inútil’, ‘Lobo sin dientes’ o ‘Chavita’ ya se han convertido en himnos de una escena anidada en el underground más irreverente. “Rock And Roll y garaje de mierda” de la mano del nuevo Rey Midas del fast-food rock. Una propuesta de lo más perjudicial para corazones de algodón de azúcar y oídos de porcelana.