DERBY MOTORETTA’S BURRITO…

Era un secreto a voces en la Ciudad Mariana. Algo se estaba cociendo a fuego lento en la Sevilla más barriobajera, y el guiso ha acabado adoptando el estrafalario nombre de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, una banda que se mueve con soltura en un complicado e insólito equilibrio entre el descaro más burdo y la intensidad más excelsa, entre la ironía y la templanza técnica. Sexteto de armas tomar, estos tipos se parapetan tras alias de lo más hilarantes: Dandy Piraña, Bacca, Gringo, Soni, Máscara y El Papi aka “Pachuli”, aunque al fin y al cabo todos son miembros de otras bandas sureñas de sobras conocidas, como The Milkyway Express, Quentin Gas & Los Zíngaros, Furia Trinidad o JambalayaBand. Sus composiciones son tan herederas del rock andaluz (Triana, Medina Azahara, Mezquita) como dignas coetáneas del sonido psicodélico del que hacen gala nuevos estetas de lo psych como Fuzz, Pond o los implacables King Gizzard & The Lizard Wizard. Y aunque se paseen como perros callejeros por los escampados del Polígono San Pablo, tampoco desentonarían demasiado en la AC/DC Lane, la calle más rockera de Melbourne. Su imagen y su música discurren por esa fina línea que separa el cine de José Antonio de la Loma de una trip movie de Kenneth Anger y probablemente sea este el motivo por el que los medios ya se han encargado de acuñar una nueva etiqueta que les va como un guante de seda forjado en hierro: kinkidelia. ‘El salto del gitano’ (ojo al vídeo, que tiene mandanga) y ‘La piedra de Sharon’ son las primeras canciones con las que DMBK han asomado sus greñudas cabezas dispuestos a enseñarnos los dientes. Un choque frontal entre flamenco carcelario, hard-rock setentero, grandes éxitos de Junco y el stoner más pesado y expansivo.