LOS JAGUARES DE LA BAHÍA

Los Jaguares de la Bahía fueron un equipo de baloncesto de Nayarit (México) y a pesar de su nombre jamás destacaron ni por su fiereza ni por sus logros sobre la cancha. Tampoco por su longevidad, pero ahora al menos pueden presumir de haber dado nombre al penúltimo invento de Paco Loco que, junto a Pablo Errea (Australian Blonde), Esteban Perles (Lêda Tres, Bigott) y Chuchi Cabral (G.A.S. Drummers), montó hace un tiempo una banda inclasificable, enésima aventura del reconocido músico y productor y en la que sus integrantes se guiaban por la máxima del todo vale: rock, blues, soul, country, hard-rock, synth-pop, un monstruo de Frankestein asentado en Cádiz capaz de cimbrearse la verga delante del público al tiempo que se marca una balada a medio camino entre Kraftwerk y Dream Syndicate. Más esquivos que el Guadiana, Los Jaguares de la Bahía vuelven a la caza de monos (que no Pokémons) tras un periodo de absentismo, con la manada ampliada (ha habido cambios en su formación y ha entrado una caja de ritmos a la que ellos denominan La Machina) y haciendo gala de ser la más depredadora e intrépida formación parida dentro de los lindes de El Puerto de Santa María. Imaginen una mezcla entre MC Hammer, Devo, Half Japanese, Pink Floyd y Boney M y llegarán a acercarse de refilón al sonido de ‘Canciones para el discman’, una locura sonora en el buen sentido de la palabra que recuerda a aquellos años en los que Ween dominaba el indie más temerario e inclasificable.