MARINA GALLARDO

Es la voz del sónar buscando una salida en el fondo abisal. Fría y cálida según sope el viento y tan magnética como unos ojos de color cielo observándote detrás de una cortina de raso. Filósofa, diseñadora, adicta a las bebidas energéticas y al afrobeat, Marina Gallardo quizás sea una de las voces femeninas más personales de la escena independiente nacional. Siguiendo la tónica del DIY, ella compone, graba y produce sus propias canciones desde la adolescencia, llevada por una necesidad cuasi física que la obliga a replegarse una y otra vez sobre sus propios recuerdos para encontrar el sonido de cada momento. La publicación de su primer disco hace una década bajo al amparo del sello Foehn Records(desempolven el magnífico ‘Working To Speak’) la puso en el punto de mira de los degustadores de folk preciosista. Cuando su falsa indefensión electro acústica comenzó a transformarse en una suerte de pop musculoso en la tradición de Chan Marshall, el público y la prensa ya estuvieron preparados para abordar la complejidad confesional que conllevaban discos como ‘Some Monster Die And Others Return’ o vuelta de tuerca en clave kraut psicodélico que resultó ser ‘This Is The Sound’, una obra monumental que rescató la mejor tradición experimental del sello Too Pure (Laika, Moonshake). El álbum que la trae este año hasta su tierra natal, El Puerto de Santa María, lleva el lúcido título de ‘The Sun Rises In The Sky and I Wake Up’, un viaje de cráneo y sin frenos al dream pop y el shoegaze, al cajón donde podemos localizar a bandas de la talla de Cocteau Twins, A.R. Kane, Galaxie 500 o los recuperados Slowdive.