SOLEÁ MORENTE & NAPOLEÓN SOLO

Un nombre con duende y un apellido “jondo” a más no poder. La vimos crecer al calor de aquel cantaor iconoclasta que fue su padre, el maestro Enrique Morente. También la hemos visto evolucionar como artista inmejorablemente acompañada por la flor y nata de la escena alternativa patria. ¿Indie pop + flamenco? No exactamente. Como se dice ahora, estamos ya en otra pantalla. Soleá Morente es una artista de naturaleza diferente a cualquier precedente. Hasta ayer, cualquier figura que mezclara rock y palos clásicos, o bien venía del rock o bien llegaba del flamenco. Soleá en cambio ha nacido como artista en la encrucijada. Es tanto una cosa como la otra y su naturaleza es absolutamente mutante, como la de Niño de Elche, Rosalía o Rocío Márquez. Lo atestigua su trabajo junto a Los Evangelistas y su puesta de largo, el inmenso debut ‘Tendrá que haber un camino’, donde se rodeó de los suyos: su familia (Soleá y José Enrique Morente, su madre Aurora, su tío Montoyita); y sus colegas habituales (Los Planetas, Lagartija Nick, Lori Meyers, La Bien Querida, Pájaro Jack o la Orquesta Chekara). Y ahora llega el turno de ‘Ole lorelei’, un nuevo disco en el que la de Granada explora nuevos territorios sonoros cercanos al funk con aires de Serge Gainsbourg y Jane Birkin y al r&b flamenco y setentero de artistas como Las Grecas, al trap y al pop a lo Janet. Para ello ha contado con la ayuda de Alonso Díaz (Napoleón Solo), que se ha encargado de la composición y producción, y de Lorena Álvarez (Lorena Álvarez y su Banda Municipal). Siguiendo los mimbres del mítico ‘Omega’, Soleá se ha reinventado una vez más con una obra que alcanza dimensiones inusuales en su género sobre el escenario.