SUKO PYRAMID

Presentado por Ground Control

Palabras desde su agencia de management: “Me temo que no tengo nada de información sobre él. Lo que hay es lo que cuelga en su Bandcamp y Soundcloud. No hay una historia en realidad. Se llama Adrián, hace música en casa y la sube a internet desde los 15 años. Ahora tiene 19. La historia comenzará probablemente después de su concierto en Monkey Week Son Estrella Galicia”. Recomendamos que memoricen el párrafo, porque igual dentro de diez años les servirá para ilustrar los misterios que esconde la clave del éxito creativo. El de Suko Pyramid es el tipo de caso inexplicable, una metáfora sobre la genialidad y la imaginación más desbordantes contenidas en un puñado de canciones trabajadas con la ingenuidad que se le presupone a un loco o a un niño superdotado. Basta echar una oreja a la impresionante producción home made que el madrileño tiene alojada en La Red para evidenciar que en piezas como Crying Kisses, Echolalia o Juicy Costumes hay oro y barro, una inclasificable mescolanza encajonada en metadatos a la espera de que alguien se encargue de filtrar aquellas pepitas que colocarán a este bardo del weird pop en lo más alto de la escena independiente europea. Fan declarado de Ariel Pink, Connan Mockasin o Mac DeMarco, Suko Pyramid suele rodearse de contados colaboradores a la hora de diseñar su impresionante colección de canciones herederas de unos Beach Boys en estado de gracia. Un caso de estudio que se la pondría dura al mismísimo John Lennon. Apunten este nombre en su libreta de propósitos para el próximo lustro, más allá de cualquier predicción por parte de este festival y del feísmo que adornan las portadas de sus discos.

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