TOMASA DEL REAL

Valeria Cisternas es la nueva diva callejera por excelencia. Rotunda en toda la extensión del término, la chilena conocida artísticamente como Tomasa del Real es la pionera del neoperreo, una modalidad del reguetón más lúbrico e incendiario.  Si ya le perdiste el prejuicio a los ritmos urbanos, al dembow, el global bass o el trap, ella es el nombre que deberías marcarte en la frente, no en vano la chica ha sido tatuadora oldschool antes de lanzarse como intérprete de armas tomar. Su género es el perreo intenso, el de los sacudidas pélvicas como si no hubiera un mañana y los botellines de cerveza estrellados contra el suelo. Su hit ‘Préndelo’ arrasó en Soundcloud en apenas unas semanas, originando un culto a su figura de mujer hecha a sí misma (valga la banalidad del término). Para empezar, su colección de videos sigue arrojando un rosario de likes que más quisieran muchos de los cachorros de OT.  Oriunda de Iquique (una ciudad costera con skate park, casas comerciales, carreteras con palmeras, surfistas y un casino vigilado sigilosamente por oficinas salitreras abandonadas), Tomasa es actualmente uno de los nombres de referencia del urban pop, espoleta de una sensibilidad mestiza que usa las etiquetas para remover conciencias e invitar a la fiesta más tórrida y salvaje. Su álbum de 2016, ‘Bien y mal’, lanzaba proclamas del calibre de “bien dura, que se te suba la temperatura”, una declaración de principios (o de falta de ellos) que supuso la antesala del celebrado ‘Bellaca del año’, despliegue de fraseos urbanitas y bases vibrantes pespuntadas por el sempiterno autotune. El latin pop ya  tiene una escisión fresca y underground y se llama Tomasa del Real, el nuevo fenómeno de la cultura de club, el de los tatus, las extensiones de pelo y las uñas kilométricas.

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