YAWNERS

Afincado en Madrid, el power dúo Yawners debe su empaque a un buen puñado de horas acumuladas oyendo discos licenciados por Sub-Pop. A pesar de la juventud de la que hacen gala Elena y Martín, cualquiera aseguraría que la explosión grunge les pilló en plena cara a estos dos kamikazes de la melodía, condicionando inevitablemente su manera de componer hacia un tipo de urgencia existencial bañada en distorsión guitarrera y eternas melodías adolescentes. Por las canciones de su impetuoso álbum de 2015 (‘Dizzy’) asoman la melena nombres referenciales como los de The Fastbacks, The Vaselines, Bikini Kill o unos primitivos Lemonheads. Lo suyo es punk-pop sin edulcorantes, ejecutado con desprendida pasión y sin dejar de apretar el acelerador, como si las Breeders se hubieran pasado tres pueblos con su ración de pastillas de adelgazamiento y hubieran decidido lanzar a Black Francis a la piscina sin quitarle sus zapatillas Vans. Un dechado de garaje-rock amable e impetuoso coronado por coros playeros en la onda Dum Dum Girls y dinámicas perfectamente encajables en un slalom skate. Mezclen medio litro de Ramones, dos cucharadas rasas de Vivian Girls y un par de gotas de rimmel de Donita Sparks y darán con la fórmula magistral que mueve a Yawners, la banda perfecta para afrontar una adolescencia cargada de conflictos con el desodorante.