CAROLINA DURANTE

(ES)

‘La Noche de los Muertos Vivientes’ fue el arranque de un punto de inflexión en la escena independiente española. Con aquella canción, la banda madrileña Carolina Durante abrió su propia caja de Pandora, hilvanando la mejor intrahistoria posible a la leyenda de Los Nikis, padres putativos de un fenómeno que ha roto todas las barreras. En su rotunda simpleza, aquel corte marcó un antes y un después para una formación que apenas llegaba a imaginar el revuelo que generaría meses más tarde con la publicación de ese himno generacional titulado “Cayetano”, irónica polaroid de un sector de la sociedad española tratada con el filtro irónico de unos Siniestro Total de carnes prietas. Adorada y defenestrada como todas las banda icónicas, Carolina Durante puede vanagloriarse de haber logrado conciliar distintos estratos sociales en un fanatismo unificado nunca visto en una banda tan joven. Como unos Hombres G con pedales de distorsión, Diego, Martín, Juan y Mario han conseguido devolver al punk al lugar del que nunca deberían haberse marchado, a ese estadio inocente y descerebrado en el que los jóvenes comienzan a encontrar su propia identidad por medio de la oposición. Canciones como “El himno titular”, “300 golpes”, “Joder, no sé” o “Perdona (ahora sí que sí)” son himnos definitivos, retratos de una vida corta pero intensa contada a través de unas letras escupidas a la cara, sin complejos y con el descaro de una formación a la que colgar el cartel de “no hay entradas” no le ha supuesto ningún problema para continuar bombeando nitroglicerina. “No tengo treinta años y ya estoy casi roto”, una frase perfecta para resumir el estado mental de toda una generación. #power-punk