DANI

Si todas y todos somos fruto de superposiciones de diferentes personas que una vez fuimos y que jamás volveremos a ser, la gallega Daniela Díaz Costas (Dani sobre el escenario) se ha afanado en mantener viva la cadena de identidades y lugares comunes que fundamentan su chispeante propuesta, una suerte de bubble pop rutilante y gomoso perfectamente ubicable entre Jane Birkin y Lily Allen. Para empezar, Dani es hija de Rosa Costas y Silvino Diaz (componentes de los míticos Aerolíneas Federales) y sobrina de Miguel Costas (Siniestro Total), una línea consanguínea que la conecta directamente con la historia de la música popular española. Por otro lado pertenece, como sus coetáneas Amaia o Natalia Lacunza, a esa nueva generación de cantautoras  4.0 adiestradas en talent shows. No en vano fue Dani quien abrió de orejas a Risto Mejides con su peculiar versión de ‘Bizarre Love Triangle’ de New Order en el programa Factor X. Dani, como sumatorio resultante de toda esta serie de experiencias, es sin embargo mucho más que una amalgama de nombres (Lio, Vanessa Paradis, Nina Persson) o lugares (Suecia, Brasil, Francia, Reino Unido). Porque el particular consultorio metafísico-sentimental de Daniela Díaz Costas destapa, con su insaciable melomanía pop, una personalísima visión de lo que debería ser la retromanía mainstream a finales de 2020. #pop  

‘Veinte’, una colección de ocho historias sobre encuentros y desencuentros que haría las delicias de Neil Hannon o Augusto Algueró.