EL LOBO EN TU PUERTA

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El mayor acierto del trío de Chiclana radica en su capacidad para hacer tragar polvo a la mayoría de sus coetáneos. Aunque los gaditanos podrían destacar también por su insólita habilidad para mantener el cubata lleno mientras se desatan entre saltos y molinetes guitarreros. No es que sea la fórmula de la Coca-Cola, pero a ellos les funciona de maravilla. Anoten la ecuación: riffs amplificados hasta el paroxismo pedalero, efectos vocales heredados del hip-hop de los ochenta y manierismos sacados de cualquier actualización del ‘Guitar Heroes’. El resultado: una cosa muy cruda y con mucho pelo. Desde sus inicios, El Lobo En Tu Puerta se ha antojado el cruce perfecto entre el descaro de Beastie Boys y la rotundidad de Motörhead, un cancerbero de tres cabezas olisqueando viejas cintas de Black Sabbath y Howlin’ Wolf. En definitiva, la banda idónea para hacer saltar por los aires un pleno del Congreso y de paso, todas las bodas del mañana. Juegan a la pose, no pueden negarlo, pero cuando su actitud termina superada finalmente por lo tremebundo del sonido, no te queda otra que acabar sumergiéndote en el vórtice electrificado de sus canciones, indignas herederas del blues punk y el heavy sin filtros. Tres años después de su último larga duración ‘Bestias del sur salvaje‘ y a dos años vista del lanzamiento del EP ‘Guantánamo‘, El Lobo En Tu Puerta vuelve a la vida con ‘Santa Bendita’ (2020), un flamante y atropellado álbum que toma el nombre de “un barrio infinito repleto de corazones solitarios” y que ha acaba viciando el sonido original de la banda con un giro hacia lo trash, el sludge y el stoner, evolución que irremediablemente los empuja hacia la migraña metálica de bandas como Flipper, Melvins, Pantera o incluso los Black Flag de ‘My war’. #rock

‘Bestias del sur salvaje’ (2017), un disco que conectaba el blues punk primigenio de sus primeros tiempos con una nueva sensibilidad mucho más urbana y contemporánea.