LORENA ÁLVAREZ

Cuando “el concepto de vida moderna choca con la vida misma”. Cuentan que las primeras composiciones musicales de nuestros ancestros humanos fueron la reproducción mediante artilugios manufacturados de sonidos naturales. El estruendo de un rayo, la corriente de un río o el graznido de un ave. Todo el mundo lo entendía porque apelaba a algo que ya habían oído antes, sonidos que hacían estremecer, alegraban o sencillamente inquietaban. Lo tradicional de Lorena Álvarez (a solas o con su Banda municipal) no es la reproducción de un folklore específico, sino la capacidad de compartir esa esencia de lo natural desde sus canciones a través de formas contemporáneas. Tras la publicación de ‘La Cinta’ (Sones, 2011), su primer LP  ‘Anónimo’ (Sones, 2012) y el EP ‘Dinamita’ (Producciones Doradas, 2014), la asturiana ha conseguido traspasar los límites habituales de la música tradicional situándola en un nuevo contexto en el que la contemporaneidad y la tradición pueden ir de la mano sin complejos, donde el pueblo y la ciudad se acercan, recorriendo caminos que hasta ahora estaban cubiertos de maleza. Sus canciones mezclan instrumentos y sonidos de corte tradicional con aires más cercanos al pop contemporáneo, dejándose embargar por la sempiterna sombra de Vainica doble y mirando de reojo a Vashti Bunyan. En ellas nos cuenta historias comunes, y es por eso que sus discos y conciertos atrapan, divierten y conmueven tanto a jóvenes como a mayores, que ven en su música un guiño sincero a los pequeños dramas y alegrías de las que se componen nuestra a vidas. Picardía, astucia, humor y sencillez para un nuevo cancionero popular, tan necesitado. #folk

‘Colección de canciones sencillas’, su disco de 2019 inspirado en un dibujo que le regaló su abuela antes de morir y en el que se propuso llegar todo lo profundo que pudiese.