MARIA RODÉS

Su llegada a la música se produjo en 2009 con la publicación su primer álbum bajo el seudónimo Oníric, un proyecto de folk comatoso endeudado con el post-rock y el folk críptico de Palace o Smog. Actualmente María Rodés podría vanagloriarse de haber encandilado al mismísimo David Byrne (el ex Talking Heads es fan confeso de la barcelonesa), presumir de moverse con soltura entre géneros (porque lo mismo le da a la poesía que se tira de cabeza a adaptar copa y cuplé con apoyo de Albert Plá), diseñar un espectáculo dedicado a homenajear a las brujas o incluso jactarse de sus roces con artistas del nivel de Nacho Vegas, Refree, Anímic, Jorge Drexler, Coque Malla, Christina Rosenvinge, Ximena Sariñana, The New Raemon o José Domingo. Pero su naturaleza es laxa y meditativa. Muchos ya iniciaron su particular deconstrucción de la canción popular española con mayor o menor fortuna, pero ha sido esta catalana de voz luminosa quien realmente ha llevado el folclore autóctono a su máxima cumbre de íntima emotividad contemporánea. Me gusta grabar en casa con lo que tengo a mano, en mis canciones aparecen grifos, cepillos de dientes, mecheros, lápices dibujando…. al final me hago un lío y todo acaba sonando a fffffff…..pero le he acabado cogiendo cariño a este permanente hilo de ruido en mis canciones”. Son sus palabras escritas en Bandcamp, una declaración de intenciones que coloca a la cantautora en ese estadio entre la vigilia y la duermevela, tan propio del bedroom pop. María ha publicado cuatro discos hasta el momento, entre ellos el inmenso ‘Maria Canta Copla’ (2014) y el más reciente ‘Eclíptica’ (2018), un álbum conceptual inspirado en su antepasado astrónomo Lluis Rodés que ha cosechado éxitos de crítica y público durante estos últimos años. #folk

‘Eclíptica’, disco que la convirtió en la ganadora del Premio Puig-Porret al mejor proyecto de creación musical y fue considerado como uno de los mejores discos de 2018 en las listas de Rockdelux, La Vanguardia y El Mundo.