MØURA

La dimensión por la que se mueve el nuevo proyecto del ex Lüger Diego Veiga es un cúmulo de feedback, raíces psicodélicas y viejos cultos paganos extraídos de la Galicia más húmeda, ignota y lovecraftiana. Una expresionista puesta a punto de todos aquellos sonidos paridos bajo la sombra de Altamont que llegaron anunciando el ocaso del Verano del Amor, permutando stoner caleidoscópico en cemento fluorescente y vigas vibrantes como un diapasón. Traductores cósmicos erigidos en solventes músicos de tradición progresiva, la banda que completan Hugo Santeiro (Guerrera), Pedro Alberte (Saharah), Fernando Vilaboy (Fogbound) y Luis Casanova (Holy Water) nace de una manifiesta obsesión por el kraut, el hard-blues de los primeros Black Sabbath o Blue Cheer y el space-rock ácido de unos Hawkwind sumergidos en las fantasías psíquicas de Michael Moorcock. Como banda educada en lo free, MØURA se desenvuelve con maestría sobre el escenario en un cruce endiablado y entre el prog-rock a lo King Crimson, la pesadez lisérgica de Dead Meadow y el volcánico heavy incandescente de Comets on Fire. Una barbaridad. #psicodelia

Su EP homónimo de 2020 es un viaje a pecho descubierto hacia el vórtice del prog rock, allí donde el stoner se enreda con la escuela de Robert Fripp.