rebe

¿Sabotaje lo-fi o ingeniosa maniobra nostálgica? ¿La Clairo madrileña o la hija secreta de  Julee Cruise? Absorta, inquietante y crepuscular, como si se hubiese criado en el radiador de ‘Eraserhead’, Rebeca Díaz (aka rebe, aka Rebequitalabonita, aka PrinsesRebe) acostumbra a traducir la recreación de obras ajenas (Cecilia, Alejandro Sanz, Manzanita, Paulina Rubio, Kikí d’Akí) en actos de íntima cotidianeidad vintage. Y como una ninfa multimedia,  lo hace todo sin quitarse su pijama de Pusheen, con gazmoña dedicación, tirando de home studio y pervirtiendo el espíritu del mainstream con una ingenuidad de serie B tan cuqui como sensual. Pero no nos engañemos, detrás de toda esa duermevela mágica y misteriosa que embarga su particular mundo de princesa tiktoker (“forever conectada”, “in love con esta casa”), se esconde una intrahistoria de peso generacional traducible a hitos como haber compuesto su último trabajo con un teclado comprado con donaciones de sus fans en Instagram. Rebe es el chispeante síntoma de una época irremediablemente abocada al remake, una inmersión en esa interzona donde coinciden Vainica Doble, el hada Morgana, Pascal Comelade y Antoine de Saint-Exupéry. Bedroom experience. #pop

‘Recuerdos de cuando me aplastó una roca y me morí’, su debut editado en casete y agotado horas antes de publicarse oficialmente.