TROPICAL FUCK STORM

(AU)

En los humedales de la Comarca de Strathbogie se erige una vieja cabaña rodeada de granjas y devorada por las termitas. Es el campamento base de Gareth Liddiard y su pareja Fiona Kitschin, dos cuartas partes de Tropical Fuck Storm. Allí compuso el tándem australiano algunos de sus mejores discos cuando todavía comandaban aquella célula de conmoción eléctrica llamada The Drones. Un lugar de reflexión apóstata todavía virgen al efecto de la imparable gentrificación que lleva experimentando la ciudad de Nagambie (Victoria) desde hace años. Efectivamente, The Drones han mutado en una nueva banda de rock bombástico y multiforme repleta de aristas que personifica como pocas el desconcierto de una sociedad cada vez más embebida en su ansia por trascender la lógica de la naturaleza. Como hereje y emisario de TFS, Gareth Liddiard, suerte de Bob Dylan cabreado y larguirucho, imprime la crítica social  desde la óptica de un narrador desatado por la fiebre ruidista, apuntando con el dedo a la yihad, la guerra psicológica de la Luftwaffe o la utopía izquierdista. De los grandes temas universales a los pequeños conflictos locales. En “A Laughing Death in Meatspace”, el flamante debut de este nuevo cuarteto que completan la guitarrista Erica Dunn (Harmony) y la baterista Lauren Hammel (High Tension), se lamentaba de la creciente transformación digital con humor patibulario. Su flamante nuevo álbum, “Braindrops”, es una ácida vuelta de tuerca al rock australiano en clave post-punk virulento, una mezcla de noise funk mutante y lacerante facturada por la que para muchos ya ha sido considerada la banda de rock más lúcida y salvaje de los años de la post verdad. #rock